Ja, je, ji, jo, ju
Seguramente. Mientras esbozás tu concepto a cerca de la sana risa y sus razones metafísicas, vas a mostrarle al mundo unos enormes dientes colinos y una sonrisa ensayada casi preparada. Si la vida te dió superficialidad vas a habérsela enseñado al espejo en más de una oportunidad, pidiendo su aprobación. Mientras tu alma ya está sepultada bajo tantos slogans sociales, pretendés que el que te escucha se compre esa mentira cruel. Nadie va a creerte, en general, el que lo haga se esconde bajo el mismo velo tuyo, por comodidad. El resto no confiará en tu excusa, y pretenderá que-llegado el caso-vos confiés en la suya. Es un círculo vicioso, en el que y del que todos nos cagamos de risa. Mientras siga la vida siendo una enorme risa, ¿quién va a llorar en serio?. Aún, si las lágrimas son una risa compartida, ¿quién va a ser lo suficientemente sincero como para derramarlas?... ¿De qué te "cagás de risa"? ¿Es tan cruel la realidad que pretendés sepultarla en el cúmulo ridículo de JA's? ¿Tan cansada estás de la sociedad que te excusás con el je y el ji para que no te embarguen las ilusiones? ¿Tan débil es el llanto que una carcajada logró ahogarlo? ¿A quién pretendés asesinar con esa supuesta felicidad? Qué suerte la tuya, ya quisiera uno despertaese y saber que el dia será una risa. De antemano conocer las razones que nos causarán gracia y reir animadamente cuando nos rocen de cerca.
Vas a pretender inútilmente convencerme de que andás persiguiendo cosas "de las que te cagás de risa", sin una razón de peso en tu interior que te obligue a hacerlo, sólo porque la risa alegra tu alma en llanto. Vas a tratar estúpidamente de venderme un buzón, de traerme un contrato donde yo te de mi creencia y conviccion a cambio de tu obelisco. Lamento arruinar tu risa, pero no hay nada que pueda creerte. No pretendo que me cuentes las razones que mueven tu conciencia, sé que hace rato que no charlás con ella, sé que ella es la primera que no compra tu "cago de risa". Lo úncio que te pido, es que no me tomes de estúpida. Ya las pasé y vi pasar, ya las viví, risa, llanto, seriedad, enojo, desinterés, desazón,rejunte de nadas, amargura y felicidad. Sé cuál es cuál,. sé cómo son, y no voy a comprar la ridícula versión de que la vida es farándula, sonrisa, frivolidad y colinos fresh.
Será tu problema, será cuestión tuya y no mia encontrar cómo y con quién reirte adecuadamente de aquello que no te deja llorar.
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Ja, je, ji, jo, ju
Seguramente. Mientras esbozás tu concepto a cerca de la sana risa y sus razones metafísicas, vas a mostrarle al mundo unos enormes dientes colinos y una sonrisa ensayada casi preparada. Si la vida te dió superficialidad vas a habérsela enseñado al espejo en más de una oportunidad, pidiendo su aprobación. Mientras tu alma ya está sepultada bajo tantos slogans sociales, pretendés que el que te escucha se compre esa mentira cruel. Nadie va a creerte, en general, el que lo haga se esconde bajo el mismo velo tuyo, por comodidad. El resto no confiará en tu excusa, y pretenderá que-llegado el caso-vos confiés en la suya. Es un círculo vicioso, en el que y del que todos nos cagamos de risa. Mientras siga la vida siendo una enorme risa, ¿quién va a llorar en serio?. Aún, si las lágrimas son una risa compartida, ¿quién va a ser lo suficientemente sincero como para derramarlas?... ¿De qué te "cagás de risa"? ¿Es tan cruel la realidad que pretendés sepultarla en el cúmulo ridículo de JA's? ¿Tan cansada estás de la sociedad que te excusás con el je y el ji para que no te embarguen las ilusiones? ¿Tan débil es el llanto que una carcajada logró ahogarlo? ¿A quién pretendés asesinar con esa supuesta felicidad? Qué suerte la tuya, ya quisiera uno despertaese y saber que el dia será una risa. De antemano conocer las razones que nos causarán gracia y reir animadamente cuando nos rocen de cerca.
Vas a pretender inútilmente convencerme de que andás persiguiendo cosas "de las que te cagás de risa", sin una razón de peso en tu interior que te obligue a hacerlo, sólo porque la risa alegra tu alma en llanto. Vas a tratar estúpidamente de venderme un buzón, de traerme un contrato donde yo te de mi creencia y conviccion a cambio de tu obelisco. Lamento arruinar tu risa, pero no hay nada que pueda creerte. No pretendo que me cuentes las razones que mueven tu conciencia, sé que hace rato que no charlás con ella, sé que ella es la primera que no compra tu "cago de risa". Lo úncio que te pido, es que no me tomes de estúpida. Ya las pasé y vi pasar, ya las viví, risa, llanto, seriedad, enojo, desinterés, desazón,rejunte de nadas, amargura y felicidad. Sé cuál es cuál,. sé cómo son, y no voy a comprar la ridícula versión de que la vida es farándula, sonrisa, frivolidad y colinos fresh.
Será tu problema, será cuestión tuya y no mia encontrar cómo y con quién reirte adecuadamente de aquello que no te deja llorar.
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Simplicity
to portray my grief,
If I distorted the simplicity of things
just to bring out their grief-stricken beauty,
If I used social conventions to convey
universal themes;
wouldn't I be a blank mirror,
a dull reproduction of a series of cliches,
a mere thief.
If I told you that I will always love you,
aware of the absurdity in any statement involving
the notion of eternity,
Would you call me a liar?
Abstractions are to be abstract,
just like love and time.
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La Manga Guerrera
Te vi en una película llegada de Inglaterra,
con la versión británica respecto a nuestra guerra.
No importa la película, pues haré referencia
de su extensión tan solo a una breve secuencia.
El general Menendez (la historia ha de juzgarlo)
ya resigno su sable, sin llegar a empuñarlo.
Bajo el cielo plomizo, bajo custodia armada,
avanza una columna para ser embarcada.
Marchan nuestros soldados arrastrando las botas,
envueltos en sus mantas, masticando derrotas.
Y marchabas con ellos, en el extremo izquierdo
de una fila marchabas, según lo que recuerdo.
Caminabas a largas zancadas desparejas
y llevabas el casco metido hasta las cejas;
los dientes apretados, el ceño de tormenta,
tu bigote era hoguera despeinada y violenta.
(Bigotes colorados de bárbaro insepulto;
bigotazos propicios al alcohol y al insulto)
Caminabas con largas zancadas insolentes;
las cámaras siguieron tu paso con sus lentes.
Caminabas ajeno a tales circunstancias,
la mirada sombría perdida en las distancias.
Al frente la mirada y en los tímpanos ecos
de cien mil estampidos, repetidos y secos.
Sin embargo, de pronto, después de haber pasado
delante de las cámaras, feroz y ensimismado,
reparaste en el rol, el rol involuntario,
que protagonizabas para el bando adversario.
Desandaste lo andado y altivo, compadrón,
te plantaste delante de la televisión.
Registró el celuloide tu estampa socarrona,
con los brazos en jarras, la sonrisa burlona.
Tus bigotes de lacre, a la sombra del casco,
dibujan un visaje de humor, de bronca, de asco.
Entonces, lentamente, cincelaste en un gesto
la actitud inequívoca de quién conserva resto.
Fue el tuyo un admirable corte de manga clásico,
planetario, domestico, académico y básico.
Fue un gran corte de manga, armonioso, directo,
superlativo, homérico, delicioso, perfecto,
sublime, cosmogónico, excelso, escatológico,
musical, metafísico, ejemplar, pedagógico.
Te agradezco, soldado, tu arrebato atrevido,
aunque ignore tu nombre e ignore tu apellido.
Ni siquiera llevabas distintivo ninguno,
anónimo guerrero del sarcasmo oportuno.
Agradezco tu gesto repentino y audaz,
agradezco tu gesto patriótico y procaz.
Simbólico exabrupto, dirigido tal vez
no solo al enemigo, al vencedor inglés,
sino a la cobardía de aquel jefe prudente
que jamás ocupó su lugar en el frente;
al superior cobarde y al gobernante inepto;
al calculo fallido y al errado concepto;
al cauto periodista que retaceó su aliento;
al especulador que aprovechó el momento;
al político dúplice, al literato críptico,
al abogado cómplice, al ideólogo elíptico;
al funcionario escéptico, al mendaz catedrático,
al ámbito soviético y al mundo democrático;
al Este y al Oeste, al Imperio británico,
las Naciones Unidas y su estatuto orgánico;
a la Comunidad Mercantil Europea,
a cada voto adverso emitido en la OEA;
al modo como actuaron los norteamericanos,
a las ligas que agitan los derechos humanos.
Celebro combatiente, tu gesto simple y grafico,
tu rotundo ademán, docente y pornográfico.
Tu gesto dirigido hacia todos los vientos,
que involucra, no obstante, opuestos sentimientos.
Pues implica un arranque de gratitud primaria
que puede establecerse por deducción contraria.
Tu repudio, en efecto, también es expresión
de afecto para quienes te dieron su adhesión.
Expresión paradójica de afecto transitivo,
abrazo recatado, tangencial, primitivo.
Escueta acción de gracias al pueblo solidario
y al generoso impulso de cada voluntario,
y a cada escarapela que adornó una solapa,
y a cada plaza llena que animó nuestro mapa.
Al aporte entregado en la colecta pública,
a la emoción patriótica de toda la República;
a los tantos rosarios desgranados en coro,
pidiendo la victoria o una paz con decoro;
a la voz espontánea, diferente y genérica,
de apoyo que elevaron las naciones de América;
al piloto esforzado y al marino cabal;
al conscripto, al gendarme, al cabo, al oficial
que supieron cumplir su deber de soldados
en aquellos lejanos parajes desolados;
al jovial camarada que sesgó la metralla;
a la sangre fraterna derramada en batalla.
Por estas y otras cosas que tu gesto delata,
lo celebro, guerrero del bigote escarlata.
Celebro tu ademán, celebro tu talante,
celebro el alegato inscripto en tu desplante.
Y propongo que el bronce conserve en alegórico
monumento tu gesto, canyengue y metafórico.
Tu brazo proyectado en trunca trayectoria
nos estará indicando el rumbo de la historia.
Con su órbita inconclusa, tu antebrazo ascendente,
dirá de la existencia de un asunto pendiente.
Plástico y elocuente, tu ademán detenido
gritará que la guerra no es asunto concluido.
Pues allí, circundadas por espuma revuelta,
Las Malvinas esperan, esperan nuestra vuelta.
Y tu corte de manga señalará el camino
que nos lleve otra vez hasta Puerto Argentino.
Juan Luis Gallardo
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La risa
Dije algo estúpido. Un sinsentido de naturaleza neutra. Puro e inofensivo en su estupidez. No estimé la magnitud de las posibles reacciones, del ánimo con el cual se buscaría una explicación, un rótulo estricto, tratándose de algo de naturaleza absurda. No me aseguré contra el débil que viera la ocasión como una buena oportunidad para salirse de foco y auspiciar mi bienvenida. Tampoco pensé en el oportuno que fuera a beneficiarse del momento por contraste de facultades, desestimando el carácter arbitrario de mi comentario y asegurándose de que se atribuyera a mi nombre.
Tras el desmedido esfuerzo físico de retener el llanto y de compartir risas de múltiples matices, me juro que pensaré dos, tres, hasta cuatro veces la próxima vez, con la esperanza de que tras una serie de repeticiones de comportamiento nulo, la insoportable luz concéntrica irá aplacándose hasta desaparecer en otra víctima.
Entiendo que el cielo debe ser un lugar en el que la risa es exclusivamente compartida. Tan casta como esas cosas que decimos por ingenuidad y que nos condenan a algo ajeno.
El anteproyecto de Código para la vida
No sé
Me acuso con total honestidad
De ser mujer y en tal ser
Enferma de orgullo.
Me acuso femenina
Destructiva y creída
Llana, chata e inservible.
Me acuso vanidosa,
Pesadilla de arroz con leche
Vulgar, insensata y ruidosa.
Me acuso portadora
De la daga ilegal
Que te hizo sangrar.
Me acuso aburrida
Fanfarrona y mandona
Histérica y coqueta.
Belleza falsa de maquillaje
Labia inexacta y efímera
Excusa letrada de cátedra
Inteligencia marchita y oxidada
Talento disimulado e inventado
Artimañas de bruja cachavacha.
Soberbia implícita y egoísta
Humildad de pocos envenenada
Realismo y sensatez disimulada
Decisiones paradójicas
Sueño continuo quinceañero
Esperanza de William Shakespeare.
Si, amor, me acuso y me acusé
Soy mujer
¿Qué iba a ser?
Hacerte perecer, entristecer, ofender
Sangrar, llorar, gritar
Renunciar a la hombría que quisiste dar.
Amor, soy mujer, es enfermedad
De idiota que fracasó-
Y hasta a eso te arrastró.